AVANCES EN LA MEDICINA Y ENFERMERIA
A nivel de enfermería se están observando también cambios importantes. La enfermera actual está asumiendo un rol mucho más protagónico en el cuidado de los pacientes, se está especializando más y en los EEUU ya se tienen en fer meras que se encargan del cuidado de pacientes, elaborando historias clínicas y prescribiendo medicamentos. En un futuro muy cercano muchas patologías serán atendidas no por médicos, sino por enfermeras con un entrenamiento avanzado.
Detrás de todos estos avances y sofisticaciones, qué perciben los pacientes y qué inquieta a las Facultades de Medicina, a las Instituciones de salud y al mismo Sistema de Salud: la medicina como profesión ha cambiado, es menos personalizada, es más demandante, los pacientes están más informados, hay menos tiempo para dedicarle a los enfermos, en ocasiones somos menos compasivos, la medicina y la enfermería como profesiones son menos al truistas, el profesionalismo que es una competencia fun damental de los médicos y las enfermeras, comienza a de bilitarse y preocupa a todos los estamentos de la salud.
El profesionalismo es el uso rutinario de la comunicación, de los conocimientos, de las habilidades, de las emociones, de los valores y la reflexión diaria para el servicio generoso a nuestros pacientes y a la comunidad en general.
El profesionalismo implica además honestidad con nuestros enfermos, confidencialidad, una buena relación, el ade cuado manejo de conflictos de interés y nuestra decidida responsabilidad como profesionales.
El profesionalismo en medicina y en enfermería sí que es importante, desafortunadamente se ha debilitado y hay necesidad de revivirlo entre nuestros estudiantes y personal en entrenamiento.
Muchas veces se han vuelto más importantes la tecnología, las nuevas terapias, los procedimientos, el gasto médico y la auditoria, olvidándonos de la atención humana y compasiva a nuestros pacientes, la información clara sobre sus dolencias, nuestras recomendaciones y por sobre todo, esa atención cariñosa y humana con una persona enferma que así lo requiere.
En estos aspectos hay necesidad de trabajar muy a fondo para hacer valer los valores y principios de la medicina. En cuanto a los principios éticos y el manejo de nuestros pacientes al final de la vida también son temas de inmensa controversia y con toda seguridad se están dando cambios y aparecerán más en los próximos años. La muerte es algo natural y es una parte intrínseca de la vida, pero con los avances de la medicina, una persona que hubiera muerto prematuramente podrá vivir más y con una adecuada calidad de vida.
Sin embargo, todos estos avances también están permitiendo al médico ejercer un claro control sobre la muerte, esto quie re decir, que así como hay muchas per sonas que se recuperan y continúan teniendo una buena calidad de vida, también hay un grupo de enfermos que hubieran muerto y que con toda esta nueva tecnología y avances terapéuticos, se mantienen vivos, con una pésima calidad de vida, sin poder tener una independencia sufi ciente e inclusive vivir una vida con una mínima capacidad intelectual. En cualquier decisión es fundamental conocer los deseos del paciente, qué quiere él o su familia, en el caso de que esté enfrentado a la muerte o a una enfermedad en estado terminal. Es importante su participación o la de su familia, en el caso de que él no pueda y en conjunto con el médico y no el médico en forma independiente, porque a nosotros nos han educado para salvar vidas y a veces, muchos no queremos perder esa batalla contra la muerte.
Deberá respetarse la decisión de un enfermo de no ser reanimado, de no ser internado en cuidado intensivo, de no ser intervenido quirúrgicamente como medida extrema, de no ser dializado e incluso como sucede en los Estados Unidos de América, la decisión de suspender la alimentación en caso de encontrarse en estado vegetativo permanente. Cada persona debería diligenciar en forma rutinaria y sin el menor prejuicio, un formato o dejar instrucciones precisas, sobre sus deseos en cuanto al cuidado médico al fi nal de su vida.
Desafortunadamente la problemática legal que se vive, las demandas y nuestra formación médica, nos han llevado con todos los avances tecnológicos y terapéuticos a prolongar vidas en forma innecesaria.
Es realmente extraordinario ver como avanza la medicina y más apasionante aun, lo que veremos en un futuro cercano; sin embargo, no podemos dejar de trabajar por la noble causa de hacer de la medicina una profesión, siempre más humana, que vele por el cuidado de nuestros enfermos, que alivie el dolor de los que más sufren y que brinde esperanza a aquellos que así lo requieran.
___________________________________________________________________________________________________
Jaime Toro Gómez, M.D.
Neurólogo, Director de la División Médica de la Fundación Santa Fe de Bogotá
Seguidores
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
EL DERECHO A LA VIDA, LO DECIDE SOLO DIOS.
ResponderEliminar